Vida de artista

Programa que coincide con el Disco-Libro Vida de artista. Canciones de Léo Ferré.

PRESENTACIÓN
PRENSA

 

El cantar tiene sentido

Programa cuyo repertorio coincide con el contenido del disco-libro Hasta otro día, Chicho dedicado a Chicho Sánchez Ferlosio

PRESENTACIÓN
PRENSA: El Argonauta, 15/04/05 (noticia completa) , (cabecera)

 

Canciones del alma

Programa dedicado a san Juan de la Cruz, cuyo repertorio coincide con el contenido del disco-libro Canciones del alma. Amancio Prada, voz y guitarra canta acompañado de dos violonchelos y ocasionalmente por una escolanía o coral.

El disco, editado en 2002, conmemora los 25 años de la primera versión del Cántico Espiritual y su estreno en la Iglesia de San Juan de los Caballeros (Segovia) el sábado de gloria de 1977

 

PROGRAMA

 

Elogio de la palabra

Amancio Prada y el poeta Juan Carlos Mestre hacen un recorrido por su propia obra alternando el canto con el recitado, acompañados por el violonchelo de Sacha Crisan

PROGRAMA
PRENSA: Diario de León, 17 de octubre de 2003

 

Escrito está

Nuevas canciones de Amancio Prada compuestas sobre poemas de autores contemporáneos : María Zambrano, Antonio Pereira, Rafael Pérez Estrada, Mar Santos Lobo, Juan Carlos Mestre, Tagore, Machado, Antonio Pacheco... Afluentes que se incorporan a un caudal de canciones que sigue creciendo

PROGRAMA
PRENSA: Diario de Navarra, 7 de octubre de 2003

 

Tres poetas

Un recorrido musical por los versos de Federico García Lorca, Alvaro Cunqueiro y Agustín García Calvo

PROGRAMA

 

Trovadores y juglares

Amancio Prada, que funde en sus composiciones la música y la poesía, nos ofrece en Trovadores y Juglares distintas cantigas de amor y de amigo, romances y canciones populares y de culto. Poemas musicados de los primeros trovadores galaico-portugueses ( Bernal de Bonaval, Mendiño, Don Denis, Xoan Zorro, Sancho I de Portugal....) de Juan del Enzina, Teresa de Jesús y del romancero

PROGRAMA

 

Paseo por el amor y la muerte
Trovadores galego-portugueses y Jorge Manrique

El amor y la muerte, tan presentes y entrelazados así en la vida como en la poesía de todos los tiempos. No sólo en la lírica culta, sino también, y antes, en la lírica anónima del romancero y de la canción popular: “No hay amor sin pena, pena, sin dolor, ni dolor tan agudo como el del amor; dolor el de la muerte, muerte del amor”. El amor como exaltación de un vivir entusiasmado.. También de un sin vivir, un “vivo sin vivir en mí”. La muerte como amenaza latente, irremediable final.

La lírica de los primeros trovadores galaico-portugueses constituye el ejemplo más claro del amor como exaltación, del enamoramiento como estado supremo de felicidad, ardiente, al borde siempre de la pérdida o de la no correspondencia, del sufrimiento, pues. Un “amor cortés”, sublime, arrebatado, antesala de un jardín de las delicias que no hace explícito. El amor como celebración. En esa misma estela los versos de otros amadores, místicos como Santa Teresa y San Juan de la Cruz; enamorados de Dios, pero con los mismos síntomas y palabras.

Y enfrente, al lado, o a continuación, la poesía de Jorge Manrique. En que la vida, la belleza, los placeres, las “llamas de encendidos amadores” se sienten como pérdida antes incluso de su acontecer, dando lo no venido por pasado. Nostalgia, melancolía. Como señala José Jiménez Lozano, “ a Jorge Manrique le bastaron unas pocas estrofas de un solo poema para ganar fama imperecedera. También Garcilaso escribió muy poco, Fray Luis de León apenas una docena de poemas y de San Juan de la Cruz se recuerdan tres y hasta con uno bastaría. El paladar del lector de poesía estaba hecho al gusto exquisito y popular de los romances (….) No ya una lengua y una literatura sino toda una historia se justificarían sólo por el Romancero. Pero además, con Jorge Manrique, la poesía en español comienza a ser una empresa individual, al margen de los gustos de la corte y de las modas literarias. Inaugura la poesía como hecho individual, como expresión de sentimientos que sabemos a qué y a quién corresponden. La poesía no nace con él, pero él es nuestro primer lírico puro.”

PROGRAMA

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